Algunos os gustará el frío más que la calor, para otros será la calor lo que os guste más, pero ¿y de la navidad? ¿Qué me decís de la navidad? ¿A todos os gusta? No, yo creo que no, cuando eres pequeño, la palabra navidad tiene un significado distinto a cuando eres mayor, y cada vez va cambiando más y más y eso es algo que no puedes remediar.
Todos los 25 de diciembre, cuando veo a los niños en la plaza estrenando sus juguetes nuevos o simplemente cuando veo los contenedores de basura llenos de envoltorios de juguetes, me vienen a la mente recuerdos, recuerdos de cuando yo era pequeña, tales como levantarme a las 7 de la mañana para ver que me había traido Papá Noél y decirles a mis padres llena de ilusión: "Es lo que quería". Ahora todo aquello que me hacia sentir bien está muerto, porque ya no soy la niña que era entonces, incluso me atrevería a decir que ya no soy la misma de hace 4 años, dulce, inocente e inmadura. Todo aquello solo vive en mi memoria porque jamás volverá.
Me he convertido en lo que siempre he odiado, lo que siempre he criticado, supongo que de ahí viene el dicho: "De lo que hablarás tocarás", no hay más que verme. Es algo paradójico, no me gusta ser como soy, en cambio, estoy mejor que nunca o al menos eso intento. Quizás el hecho de que hayan sucedido muchos cambios en mi vida tienen la culpa.
Por eso ya no me gusta la navidad, porque ya no siento ilusión por nada, porque cuando eres pequeña tu mayor ilusión es despertarte y ver que te han traído los Reyes, sin embargo cuando eres mayor, tu mayor felicidad es que en las típicas comidas y cenas familiares nunca falte alguien y eso es rematadamente imposible, siempre faltará alguien, siempre y cuando sepáis lo que es comer y cenar en familia.
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